Mar 06

Te espero en los caminos y te confundo a todas horas…

El vacío que no se sabe exactamente de qué es. Las carencias de algo que ni siquiera creemos necesitar. La incertidumbre (palabra que me parece preciosa, pero, como me dijeron una vez… no para vivir en ella).

A veces yo tampoco encuentro las esquinas de mi cuarto y escucho cómo se ríe de mí la soledad. Y creo ver tu cara en otras caras y escuchar tu risa en otras risas. Y salgo sonriendo, mirando discretamente alrededor, esperando encontrar tu mirada lejana y sólo encuentro miradas ajenas. A veces no recuerdo tu nombre, pero no te preocupes, la mayoría de veces ni siquiera recuerdo el mío.

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Feb 22

Por entre los viñedos tu nombre gritaré…

Tenia un sueño de antes de antes de ayer. Un sueño casi virgen, porque había sido soñado una vez antes de aquella. Era un sueño de piscinas blancas de sal, de azul cielo y azul profundo, de brisas cálidas en noches oscuras, de olor a cilantro, a comino, a canela, a menta y a limones.
Ahora me paso todo el día durmiendo, porque desperté antes de acabar de escuchar la dulce música que acompañó mis pasos y quiero oír de que modo acababa.

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Feb 21

A veces me pregunto qué habrá sido de ti…

Fuiste un niño perdido entre mis brazos. Tus preguntas eran tan torpes como absurda la ausencia de los besos. Me dejaste tocarte un poquito el corazón, pero a la vez, me tirabas del pelo. Y me tapaste los ojos con tu mano, no me dejabas verte. ¿Acaso olvidaste que podía oír perfectamente todo lo que pensabas?

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Feb 19

No abras la ventana, no sea que se vuelen los deseos…

Te miro mientras duermes. No hay luz, sólo puedo intuir tu silueta. Repaso con la punta de mis dedos todo el contorno de tu cuerpo. Ronroneas, te mueves en la cama, que te es ajena. Mañana despertaremos con resaca y no sabrás bien porqué empezamos a besarnos. Mañana te dolerá la cabeza y a mi me seguirá doliendo el hombro donde me has mordido.

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Feb 14

Llueve, a veces llueve…

Saco la cabeza por la ventana he intento llenarme de ese olor a tierra mojada. Quiero inundarme de relámpago y trueno y sonido del agua al chocar contra las calles vacías. La lluvia limpia los pensamientos grises y ayuda a hacer brotar los sueños de los niños.
Esos sueños que las noches de lluvia deciden alojarse también en los adultos y hacerles recordar el sabor del algodón de azúcar y el deseo inocente alojado en el primer beso.
Se oyen voces en la calle, no muy lejanas, gente que se esta mojando. No saben porque pero se sienten felices.
Es la lluvia.
Es agua que se evaporó del mar ocioso en días de vacaciones. Y ahora se derrama recordando, sin pretenderlo, los castillos de arena y los rayos del sol del agosto pasado.
Llueve suave, quizás no pare nunca. Monótono, rítmico, constante, cadencioso…

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Feb 07

Siempre Wendy acaba apareciendo…

Las cosas no son buenas o malas. Wendy anda por aqui estos días…

Wendy recuerda el día en que conoció a Peter. Recuerda cada gesto, cada olor, recuerda como él perseguía su sombra por toda la habitación y como tuvo que cosérsela cuando la atraparon.
Porque lloras, niño? Le había dicho. Pero igual podía haberle dicho cualquier otra cosa.
Peter apenas recuerda aquella noche. Ni recuerda haber perdido su sombra. Peter solo sabe que Wendy huele bien.

Aún me apetece…

Te mandaba besos desde el borde del camino de baldosas amarillas, y tú me contestabas con largas cartas, atadas a la pata de una pobre paloma mensajera, recomendándome que comprara una brújula. Wendy andaba perdida aquellos días.
Me contabas que adorabas perseguirme, y yo adoraba que lo hicieras. Todos estábamos perdidos en aquellos tiempos.
Después amanecía, taaan temprano, y todo el mundo se disfrazaba de diario y salía a la calle a hacer vida normal…

Algunas veces nos cruzamos por la calle y nos miramos durante unos segundos… como cuando alguien te suena y no sabes de qué… nos conocíamos de los sueños, del tiempo que no existe, de las noches brillantes con pocas ganas de dormir solos, de las vacaciones que nos tomábamos de las obligaciones diarias… de nuestras otras vidas.

Hoy ha pasado mucho tiempo. En cambio, todo sigue igual.

El nuestro no es un amor perfecto…

Buscó entre los recuerdos la aguja que utilizó tantas veces para coser la sombra de Peter Pan y decidió si esta vez los besos serian botones o dedales. Se asomó a la ventana con la excusa de mirar la forma de las nubes y con el claro objetivo de volver a pasar las noches dejándola abierta. Se fijó en los tejados, en el color del cielo, en algunas ventanas lejanas aún iluminadas… luego miró sus manos, vacías. Ahora solo tenía que sentarse a esperar, de nuevo. Volvía a ser Wendy.

Recuerdo que de pronto nos paramos…

Hacia tantas noches que no soñaba con Peter Pan que cuando le vió aparecer en la ventana tuvo que parpadear repetidas veces hasta tomar conciencia de lo que veía. Luego llegó el olor a algodón de feria y a dulces de canela. Poco después los fuegos artificiales sobre el horizonte. Al cabo de un minuto la música de ensueño que la transportaba a lugares de ensueño. Miró al cielo y habían dos maravillosas lunas llenas. En cambio, ninguno de los dos tenía sombra (de nuevo) y los besos se habían vuelto botones (otra vez).

Aun tengo tu olor pegado a mi cuerpo…

Y llamas a mi puerta. Y me dices que has perdido la sombra, una vez más. Y te tranquilizo. Te abrazo suavito y te prometo que todo va a solucionarse, una vez más. Me miras con esa sonrisa grande y profunda, que sale por tus ojos tanto como desde tus labios. Entonces todo se queda quieto. Cerramos las ventanas y las puertas y te mando callar, que no hagas ruidos. Entonces la atrapamos. Es fácil. Se deja agarrar fácilmente, lo que le gusta es jugar con nosotros. Tú no sabes que no se ira nunca. Sin ti tu sombra no seria nada. Eso nunca te lo he explicado; si lo supieras tal vez nunca más vendrías a pedir mi ayuda. Es una pequeña trampa pero tú no vas a enfadarte por eso. De todos modos, cojo la sombra y la coso flojita. Tampoco te confesaré nunca que podría hacerlo de modo que nunca más volviera a escaparse. Entonces vuelves a sonreír. Y pierdes el tiempo haciendo cabriolas y volteretas, observando como te sigue, como te imita invariablemente. Ya te has olvidado de que existo. Cuando caes exhausto de tus juegos te apetece un cuento susurrado. Me llevas contigo. Voy a contarte todos los cuentos del mundo. Solo déjame que coja ese pañuelo y unos cuantos botones. Solo déjame recordarte que la ventana esta abierta incluso en invierno, pero no me hagas explicarte que hace en mi habitación esa música tan bonita y que tú no sabes cuando gusta a las sombras traviesas.

Si, otra vez Wendy…

Lloraba y lloraba. Fuerte. Sorbiendo los mocos ruidosamente. Apretando los puños y los dientes. Manchurrones negros en su cara. El camino de las lágrimas marcando sus pucheros. La imagen misma de la desolación.
Wendy se acerca. Con su pañuelo fino le suena los mocos. Limpia sus lágrimas y besa al niño. Le da un abrazo cariñoso, con sonrisa de regalo. El niño deja pronto de llorar.
Peter, desde encima de un árbol mira la escena distraído. Casi sin darse cuenta se pregunta: ¿Qué habrá sido de los botones?

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Feb 04

porque tú siempre existes donde quiera pero existes mejor donde te quiero

Ocupaba su cabeza, igual que las nubes ocupan el cielo, o la lluvia ocupa los charcos.
Invadía sus pensamientos, igual que el sueño invadía las madrugadas o los bostezos invadían el amanecer.
En cambio, sin embargo, era tan lejano como la primera carta de amor que se escribe en la adolescencia o como el primer beso. Lejano como todas las vacaciones pasadas o el perfume de los viejos amigos.
E igual de inalcanzable; tanto como el soplar de las velas de los cumpleaños que ya pasaron o como mitigar el dolor de las heridas viejas que nos atrevemos a creer que han cicatrizado solas.

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Ene 31

Enero…

El calorcito de la estufa dibuja un circulo perfecto y hace que nos acerquemos mucho más mientras hablamos de cómo ha ido el día. Y el frío que queda por los rincones permite que juguemos a calentarnos los pies o que pasemos el rato metiendo las manos frías por debajo de la camiseta. A la noche nos contaremos cuentos entre las sábanas y podremos soñar que tenemos una chimenea y que hay nieve a la puerta de casa, esperando que salgamos con nuestras manoplas a tirarnos bolas flojitas.

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Ene 29

De dorados y azules…

Recuerdo aquel día, estaba lloviendo y anochecía. Aún hacia algo de calor. La gente iba apresurada por la calle, como si todo el mundo desease escapar de algo. No corrían como deseando llegar a ningún sitio, corrían escapando. Y tú pasaste entre la lluvia, con la calma que siempre te acompaña, claro que yo, entonces, aún no lo sabía. Parecía que esquivabas algunos charcos y es seguro que esquivabas a la gente. Pero ellos no te veían y yo si. Tú no escapabas de nada, se diría que te gustaba caminar bajo la lluvia. Tampoco sabía aún que era una de tus aficiones preferidas. Yo me quedé mirándote; estaba anocheciendo y llovía.

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Ene 18

Ven…

Te seguí por el bosque, creyendo rastrear tu olor, porque tu imagen se me escapaba, justo cuando parecía que podía verte. Tu sombra podía seguirte y yo la seguí a ella, la luna alumbraba para dejarnos entrever tu rumbo.

Te busqué en las fuentes, bajo los árboles, fuera de los caminos y por ellos. Te busqué a la luz de la luna, con sol y bajo la lluvia. Nunca pude llegar a verte.

Abandoné el bosque, porque sus susurros ya no me traían tus pasos ni sus olores tu recuerdo.

Te seguí por la playa, tus huellas en la arena mojada me animaban, seguro que ahora llegaría hasta ti. Oí a las olas reír por mi ocurrencia y a las gaviotas reír por mi insistencia. Te esperé con el mar en calma y en días de negra tormenta. Nunca pude ver más que tus huellas y tu sombra.

Abandoné el mar, porque ni siquiera la espuma de las olas decía que continuabas allí.

Ahora he recorrido los bosques, los mares y las montañas más altas, los valles más profundos, los desiertos más solitarios y los ríos que nacen en las profundas entrañas de la tierra. Todos me han dicho que no estabas allí.

Ya no sé dónde ir. Pero voy a seguir buscándote, porque sé que también tú me estás buscando.

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