Te espero en los caminos y te confundo a todas horas…
El vacío que no se sabe exactamente de qué es. Las carencias de algo que ni siquiera creemos necesitar. La incertidumbre (palabra que me parece preciosa, pero, como me dijeron una vez… no para vivir en ella).
A veces yo tampoco encuentro las esquinas de mi cuarto y escucho cómo se ríe de mí la soledad. Y creo ver tu cara en otras caras y escuchar tu risa en otras risas. Y salgo sonriendo, mirando discretamente alrededor, esperando encontrar tu mirada lejana y sólo encuentro miradas ajenas. A veces no recuerdo tu nombre, pero no te preocupes, la mayoría de veces ni siquiera recuerdo el mío.
